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¿Querella o denuncia?

En la era de la información, en la que afortunadamente vivimos, es conveniente y necesario distinguir conceptos para entender en alcance y el significado de los mismos. La mayoría de los términos con los que a diario nos bombardean los medios de comunicación tienen un significado técnico y específico que la mayoría de los ciudadanos desconocemos o en su caso conocemos de manera muy superficial. Con el ánimo de clarificar ciertos aspectos de ámbito procesal, y ante la avalancha de procedimientos penales que a diario son noticia, empezaremos por aclarar la diferencia entre la querella y la denuncia, términos que generalmente se confunden.

La querella es la declaración judicial que pone en conocimiento del Juez unos hechos presuntamente constitutivos de delito y que puede interponer cualquier ciudadano independientemente de que haya sido o no ofendido por el delito. Se pueden denunciar tanto delitos públicos como privado siendo necesaria la intervención de abogado y procurador. Ha de formularse por escrito en el que se indicarán la descripción de los hechos, el lugar, la fecha, y la hora en que ocurrieron así como las diligencias que deben practicarse para comprobar el hecho. Es fundamental la identidad del querellado, o en su caso se debe indicar su descripción así como todas aquellas señas de las que se dispongan y que puedan contribuir a su identificación.

Junto a la querella deberán aportarse aquellos documentos o pruebas que sirvan para acreditar los hechos objeto de la misma o indicar dónde pueden encontrarse.

La denuncia es la declaración ante la Policía o el Juzgado, o el Fiscal, en la que se pone en conocimiento unos hechos que se considera que pueden constituir un ilícito de naturaleza penal. A diferencia de la querella, el denunciante no interviene personalmente como parte acusadora en el desarrollo del proceso penal. Los delitos objeto de denuncia pueden ser públicos, perseguibles de oficio por las autoridades, o privados, señalando que éstos sólo podrán ser perseguidos si la denuncia es presentada por los sujetos determinados por la ley.

En caso de que la denuncia se interponga por unos hechos que resulten ser falsos, el denunciante podrá incurrir en responsabilidad tanto civil como penal, por una infracción, también de naturaleza penal, contra la propia Administración de Justicia.

La denuncia puede realizarse por escrito o de palabra ante el funcionario correspondiente, personalmente o por medio de representante con poder especial, y debe ser firmada por el denunciante o por alguien a su petición, si él no pudiera firmarla. No es necesario que se dirija contra una persona determinada, aunque en el caso de que existiera algún sospechoso, el denunciante puede especificarlo. Tampoco es necesaria la intervención de abogado o procurador. Si la denuncia se realiza verbalmente, se extenderá un acta en forma de declaración que será firmada por el declarante y por el funcionario o autoridad que tome la declaración, y deberá hacerse constar la identidad del denunciante. Una vez formalizada la denuncia, se procederá a comprobar la veracidad de los hechos denunciados.

Una de las manifestaciones del deber de colaborar en la persecución de la delincuencia es la formulación de denuncias. Así, están obligados a presentar denuncia: Quiénes presencien los hechos delictivos. Los que conozcan los hechos por el cargo, la profesión o el oficio que desempeñan. Los que, de cualquier, otra forma tengan conocimiento de la existencia de un delito. Todo proceso penal requiere la asistencia al detenido, al imputado o al acusado, por lo que es conveniente contactar con un abogado experto.

Andrés Ferrer.

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